Cómo no morir en un buffet libre



Hay varios tipos de buffet libre, de comida internacional, nacional, asiático, de desayuno, de autoservicio, a la carta... Pero todos tienen algo común: tarifa plana en comida (postre y bebida a parte en algunos). Esto conlleva que por un precio de entre 10€ a 15€ arramblemos con toda la comida que nos quepa en el estómago y más. Pero, ¿hasta qué punto nos compensa toda esa comida por el precio que hemos pagado? ¿Realmente salimos ganando? ¿Podemos hacernos un menú saludable con las opciones que nos dan?

¿Qué se puede observar en un buffet? 

Pues yo también soy persona, y el otro día estuve en uno, así que me di cuenta de unas cuantas cosas. Aclarar que en este caso era uno de comida internacional y de autoservicio. Las comidas que antes se acaban, más aglomeración hay y más deben reponer son las frituras (croquetas, patatas fritas, pollo frito, pan frito, nuggets de pollo, etc). Una bolsa de croquetas congeladas, o patatas fritas congeladas (porque todos sabemos que en estos sitios son productos congelados) salen como al rededor de un euro (dos como mucho), y un restaurante de estas características que suele rondar entre los 10€ y 15€ el menú, ¿cuántas croquetas y nuggets te tienes que comer para llegar a eso?

La zona de las ensaladas... más bien sirve de zona de paso del punto A (la mesa) al punto B (las croquetas). Poca gente se para a ponerse en su plato. Hablando de verduras, en este caso también ofrecen plancha de verduras, que se encuentra junto la plancha del pescado y marisco. Aquí por suerte podemos ver más gente, aunque pocas cogen alguna verdura, pero a mi parecer es una buena zona ya que disfrutas de pescado y marisco a la plancha, que son unas perfectas opciones en un buffet. También encontré cola en la plancha de la carne, otra opción muy válida.

Además, en este restaurante en concreto hay paella y arroces con cosas, que para mi sorpresa tampoco era una zona muy concurrida. También había guisos, tallarines, pasta con diferentes salsas y empanadillas al vapor (zona de paso).

¿Qué pasa con los postres? Sí, aquí estaban incluidos. Para mi sorpresa la típica fuente de chocolate estaba apagada, la atención estaba centrada ante la nueva máquina de helados (helado de vainilla y algunos toppings). Para servirte tenías disponible unos vasitos, que en realidad es más que suficiente, para servirte, sin embargo no parecía bastante para amortizar el precio del menú, así que menos mal que había platos hondos de sopa para llenarlos de helado. Sí, había otros postres como natillas, arroz con leche, bizcochos, gelatinas, fruta... Ya os imagináis cual era la elección menos favorita.

¿Y de beber? Cerveza y refrescos azucarados los favoritos, aguas ves pocas (aunque en defensa los refrescos son rellenables y el agua no)

Entonces, ¿qué puedo elegir?

En estos restaurantes por lo general tenemos mucho donde elegir, y es un arma de doble filo, porque somos muy predecibles y vamos a ir a las croquetas de jamón y a la máquina de helado. Que no estoy diciendo que no os toméis un heladito, pero por favor, no en un plato de sopa. Todos sabemos como acabamos después de un atracón que nos pegamos en estos sitios: hinchados, pesados, y haciendo la digestión por una semana.

Llegados a este punto, recordemos el plato saludable, o la pirámide australiana. Parémonos en la sección de las ensaladas, probemos las empanadillas al vapor de verduras, cuando cojamos el pescado para la plancha, cojamos verduras también. Recordemos que deben ser la base de nuestra alimentación, la mitad de nuestro plato. Escoge proteínas saludables, como las del pescado o la carne a la plancha (y el marisco como no, qué ricas las cigalas), el tofu y las legumbres también cuentan, y cada vez los encontramos más. Démosle una oportunidad al arroz, los tallarines, la sopa y a algún que otro guiso. Bebamos agua, nada nos va a quitar mejor la sed, o quizá algún refresco sin azúcar y sin gas (para no hincharnos). Y de postre... fruta fresca (y el helado en el tarrito asignado si nos apetece).

Recuerda además no comer como si la vida te fuese en ello, como si no fueras a comer en años. Disfruta de la comida, del ambiente y de la compañía. Come despacio y sabrás cuando estás saciado. No fuerces a tu estómago.

Todos estos consejos son válidos en cualquier buffet, aunque las verduras, la carne y el pescado estén cocinados diferente.

¿Y en el buffet de desayuno?


Ya sabemos lo que hay. De todo. Huevos, salchichas, magdalenas, croissants o cruasanes, café, zumo, leche, companaje o fiambres, fruta, pan para tostadas, churros, cereales, tortitas y en algunos hasta nos hacen tortillas.

No hay un desayuno establecido, pero todos nos hacemos una idea de lo que deberíamos elegir en este caso. Son válidos el café, la leche (preferiblemente sin azúcares ni cacaos), los huevos, las tostadas, la tortilla y, como no, la fruta.


Llegados a este punto, desde mi opinión si comemos todo lo que podamos a costa de nuestra salud, ¿hasta qué punto nos está compensando realmente? ¿Salimos ganando?. En el pueblo donde vivo (un pueblo de playa y turismo mayormente), puedes encontrar menús de entre 10€ y 15€ que están muy bien, con bebida y postre, y que además te sacian, por lo tanto, no hace falta comerte medio buffet para "compensar". Además que podemos elegir opciones saludables en ambos tipos de restaurantes, y amortizaremos más comiéndonos una ensalada con pescado a la plancha, marisco o carne, que con platos llenos de patatas fritas, croquetas y nuggets.

Podéis contarme vuestras experiencias en los buffets libres, y cualquier sugerencia, sabéis que siempre es bienvenida.

Etiquetado:  Comida Buffet saludable

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